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PASTOR
En Estados Unidos, decir la verdad también se castiga. Una manifestante es detenida por denunciar que el dinero de sus impuestos está siendo usado para cometer crímenes de guerra en Venezuela. No portaba armas, no incitaba al odio: solo hablaba. Este hecho desnuda una realidad incómoda: cuando la denuncia apunta al poder, la “libertad de expresión” tiene límites. El mismo país que se proclama defensor de la democracia reprime a su propio pueblo cuando cuestiona la maquinaria de guerra, las sanci Más
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